diario de una utopía húmeda

26 Abr 2017

Desde el jueves 13 al domingo 16 de abril se desarrolló Trans acciones utópicas en Cazón (pueblo de 200 habitantes a 30 km de Saladillo, provincia de Buenos Aires), un encuentro de colectivos con configuraciones, trayectorias y prácticas diversas, organizado por Centro Rural de Arte (CRA) y coordinado por Ecossistema Tropical. boba participó de esos cuatro días de comunidad, charla y acción. En este texto intentamos recuperar algo de lo que se vivió en el encuentro, a través de las voces de algunos de sus participantes.

La primera jornada estuvo centrada en la presentación de las más de 40 personas participantes –entre acampantes de La Plata, CABA y Conurbano y activistas saladillenses–. El viernes, Gabriel Arisnabarreta, junto a otrxs integrantes de ECOS Saladillo, presentó el humedal de Indio Muerto: “Si los bosques son los pulmones del planeta, los humedales son los riñones”. Habló de su importancia en la regulación de sequías e inundaciones –entre otras tantas cosas– y de la destrucción de ese ecosistema en la actualidad. Uno de los motivos es la construcción de canales privados ilegales, a través de los que se busca controlar las inundaciones naturales para el desarrollo de la agricultura. Activistas de la zona llevaron adelante gran cantidad de reclamos ante la Autoridad del agua, el ente provincial encargado de estos asuntos.

Otro saladillense involucrado, Víctor Furci, esboza la utopía del humedal Indio Muerto:

que sea un territorio protegido, valorado, cuidado y gestionado por la comunidad local, donde un sistema productivo sustentable coexista con usos creativos, identitarios y disfrutables del ambiente natural, social y cultural.

Ese mismo día se organizaron actividades de las que resultaron diferentes propuestas grupales de intervención. Las categorías ofrecidas como disparadores por lxs coordinadores fueron: narrativas comunitarias, grafismos urbanos, cuerpo-paisaje y acciones nómades.

Ceci Leiva, integrante de PAPO (Paternal Arte y política), plantea:

Estas categorías son buenas formas de nombrar aristas de las acciones en contexto, que dialogan y suelen ponerse en juego, y si el porqué está claro entonces sirven para problematizar y no quedarse con un discurso cerrado. Prefiero empezar por la pregunta: ¿para qué se hacen las cosas?

¿Qué pasa cuando los artistas ponen en juego sus prácticas con actores sociales de otros ámbitos para fines concretos?

Se había programado, para el sábado, una visita al humedal y un recorrido por los cuatro claros de agua que lo componen. Por ese motivo, fue una noche de discusión y trabajo, que se condensó en una propuesta unificada para intervenir en el lugar.

Martín Flugelman, que llegó a Cazón pedaleando desde la ciudad de Buenos Aires con el colectivo PedaLúdico, se refiere a la organización del trabajo en comisiones que denomina “autoridad”:

Consensuada la acción, se delegaron las líneas de trabajo de cada comisión y se aceptaron las decisiones tomadas por otros. Cada “autoridad” tenía su autonomía material, organizativa y constructiva.

¿De qué material estaba hecho lo construido por cada autoridad? ¿Cuál fue el método de selección y cómo organizó esos materiales? ¿Qué posibilidades de composición permitió la disciplina de cada autoridad?

Autoridad de la Canción: golpeteo de latas, tachos de basura y baldes de plástico como base rítmica de una recitación conjunta de textos en lenguaje español.

Autoridad del Monumento: pedazo de colchón esculpido en aforma semejante a un riñón, aerosoleado de color estridente y clavado en un tronco de álamo cosechado a motosierra del vivero.

Autoridad de las Máscaras: ramas, frutos y hojas caídas de distintos árboles del vivero vinculados mediante cinta, clips, pegamento, hilo y aguja.

Artistas-creativos-activistas elaboraron material simbólico y lo depositaron en un lugar extraño a ellos. Informarse, extraer materiales, organizarlos y devolver una acción tangible sobre el territorio implica una responsabilidad.

¿De qué forma estos materiales visibilizan la controversia? ¿Qué modo de producción plantea lo construido? ¿Qué grado de violencia tiene la acción? ¿Cuánta ruptura o continuidad plantea con el territorio? ¿Qué alcance tiene la acción?

El sábado partimos hacia Indio Muerto. Ya en el humedal, recorrimos la laguna en un “trencito” encabezado por una lancha a motor, a la que se le ataron dos botes. A estas embarcaciones encadenadas se le sumó una tercera, una canoa pintada de cocodrilo, que transportaba el “monumento”. La intervención comenzó en ese momento. Lxs tripulantes íbamos vestidxs con hojas, ramas y demás elementos recogidos del entorno.

Nilda Rosemberg, integrante de Proyecto Hermosura, define el vestuario-paisaje utilizado:

Ornamento de origen natural confeccionado con elementos recolectados del paisaje, creado con el fin de vestir simbólicamente a un conjunto de personas que realizarán una acción artística. Decoración a modo de antifaces, tocados o diademas que congregan y caracterizan a los participantes de un hecho colectivo.

Y se pregunta:

¿Elementos rituales? ¿Festivos? ¿Nos muestran o nos ocultan? ¿Revelan pensamientos mágicos, poéticos, lúdicos? ¿Invitan y permiten a quienes deseen sumarse a construirlos? ¿Separan o incluyen? ¿Se mimetizan? ¿Activan la relación cuerpo-paisaje, individuo-grupo? Un paseo, ser parte de una procesión improvisada que se movía serpenteante por el humedal. ¿Los accesorios nos hacían paisaje?

Al desembarcar, se realizó una procesión un poco oscura al ritmo de la canción compuesta la noche anterior. Se llevó el “monumento” hasta una especie de península que se adentraba en la laguna. Al llegar al extremo más lejano, se hizo un pozo y se instaló el palo con el riñón acompañado de unos letreros con las leyendas “#indiomuertovive”, “paisaje protegido” y “el agua es vida”. Luego de un momento de éxtasis colectivo, la acción terminó y hubo que desandar el trayecto recorrido. De nuevo en el campamento, se planificó la cena colectivamente.

Sofi Kauer, parte de Archi Piel Lago, comparte su mirada sobre los cuerpos en Cazón:

El cuerpo en masa siempre tiene potencia. La pizza amasada del sábado por la noche también. La coreografía de la organización, la micropolítica que se generó en las organizaciones grupales para satisfacer cuestiones de alimentación y cuidados son tan relevantes como el gesto artístico buscado y realizado para la laguna Indio Muerto. El gesto pero también el encuentro y el hacer de esos días se convirtieron en lo seco y lo húmedo; en los acuerdos y desacuerdos posibles con el paisaje.

Los cuerpos construidos en Trans Acciones cobraron sentidos a través de la búsqueda por el movimiento. Cuerpos y movimientos de los colectivos artísticos que pusieron en evidencia las redes, la organización horizontal y fundamentalmente hicieron visible lo interesante de lo móvil, de lo que no tiene límites.

El domingo se realizó una reunión de balance, en la que afloraron discusiones y autocríticas. Luego se comió y se bebió hasta que se extinguió el encuentro.

Paula Baró, del Centro Cultural a Cielo Abierto Armando Labollita, reflexiona sobre el consenso y el disenso, recuperando lo hablado en la última reunión:

Al trabajar en colectivos, el consenso es una tecnología efectiva que nos permite generar un acuerdo para accionar juntos en una dirección determinada. En la estética de la asamblea parece un logro mayor que votar o disentir y el segundo que sigue al que cierra un consenso es un estallido unificado que celebra la mágica sensación del paso de lo subjetivo a lo objetivo. (Es que pareciese que hay un grado elevado de BELLEZA POLÍTICA en el consenso). Sin ánimos de frenar la expansión infinita de nuestro activismo, me interesa observar los silencios que habitan el sonido de nuestro movimiento, los gestos apagados, las quietudes llevadas por inercia hacia la acción. Prefiero estar consciente, con el humor atento, poder calcular CUÁNTA CANTIDAD DE DISENSO TIENE MI CONSENSO. En el disenso la acción puede no existir y convertirse necesariamente en un proceso, un proyecto, menos ambicioso, más a largo plazo, con riesgo probable de no llegar a ningún puerto. Vernos diferentes, pensar distinto, ser diversos, abrazarnos en esa posibilidad. Si estamos apurados acordemos, impongamos, suframos la malaria de la emergencia y actuemos juntos para luego mantener los espacios en los cuales discutamos todo el tiempo, nos transformemos unos a otros, mutemos, crezcamos, nos separemos, nos unamos con otros, nos reencontremos y votemos por unanimidad.

Luego de cuatro días intensos, quedaron muchas preguntas y discusiones abiertas.

Víctor retoma la acción desde el humedal:
A la comunidad le quedó una señal, un hito, una obra de gran valor simbólico que se suma al camino de las luchas o preocupaciones relacionadas al cuidado del ambiente regional. Lo potencia con un enfoque festivo, celebratorio, asociado a las «pasiones alegres» que permiten conectar con los vecinos desde otro lugar.

Para finalizar, Elina Rodríguez, una de las integrantes de CRA, presenta una posible fuga para Trans acciones utópicas:

Sentimos que Trans acciones utópicas va tomando una forma cada vez más plástica y transferible a operar en diversas contingencias. Creemos que comienza a ser un marco amplio que excede un programa tal, como fue la anterior edición en el 2016. Y nos queda el enorme deseo de continuar provocando ambientes que propicien diversas formas de imaginación política, haciendo posible temporalmente una realidad utópica.

Ya de vuelta, luego de varios días en la ciudad de La Plata, algunas discusiones y experiencias resuenan en las charlas con amigxs y en cada práctica cotidiana. En cuatro días se tejió una red extraña compuesta de bailarinxs, pedaleantes, artistas, gestorxs, teóricxs, ambientalistas, docentes, arquitectxs y más.

Hace poco se cumplieron 4 años de la inundación del 2 de abril, donde el agua superó, en algunos barrios de nuestra ciudad, los 2 metros de altura. En el encuentro de Cazón se recordó este hecho. El conflicto del humedal, los canales ilegales y los sistemas de control de inundaciones hacen que el agua siga de largo y desborde en otro lugar. Desde hace 4 años los gobiernos agrandan algunos cauces de arroyos y desagües de la ciudad, sin una mirada integral que contemple la incidencia de los canales ilegales que se hacen más arriba, con el fin de ensanchar las hectáreas de campo para la siembra, donde prevalece una mirada de lucro a costa del ecosistema de los humedales. Este tipo de encuentros nos hace volver la mirada y encontrar las redes humanas y geográficas que unen los territorios.