territorio de encuentro

21 Jun 2019

A seis años del 2 y 3 de abril de 2013, cuando la ciudad de La Plata quedó bajo el agua, se presentó la muestra «Seguimos Inundadxs. Archivos e imaginaciones del agua común» en el Museo Provincial Emilio Pettoruti realizada por SADO, con el seguimiento de Daniela Camezzana y proyecciones de Agua Negra, a cargo del colectivo Fuera. En la inauguración me encontré con Carola, la invité a escribir y aceptó. Ella es abogada y nos cuenta cómo la muestra es un vehículo contra la posibilidad del olvido y la naturalización del dolor de la tragedia.

¿Qué sentir cuando todo lo que queremos se llena de agua y nos tapa?¿Qué angustias nuevas aparecen cuando sabemos que puede volver a ocurrir?¿Cómo hacer de la confusión una búsqueda de sentido? ¿Cómo encontrar las palabras e imágenes exactas? ¿Existen? ¿Cómo comprometerse con lo que vivimos? ¿Alcanza con documentarlo? ¿Alcanza con el castigo? ¿Fue una catástrofe natural? ¿Qué responsabilidad tuvo el Estado? ¿Pudo actuar de otra manera? ¿Podrá hacerlo? ¿Hablamos de Derechos Humanos? ¿Será que la cabeza no para?


Anegadxs 1

Una pantalla enorme muestra un texto en movimiento. A partir de una encuesta que realizó SADO abiertamente en las redes se va conformando un mosaico de respuestas que construyen un relato. La pantalla interpela: “¿Qué (nos) sacó a flote la inundación?”.

[“La gente no tiene tiempo de contestar”. Me cansé de escuchar esta excusa en los equipos de investigación de abogadxs. Sin embargo, en la pantalla vemos que lo que sale a flote es la necesidad genuina de poner palabras al sinsentido, de nombrar la tragedia. Me sorprendí por la cantidad de personas que contestaron y del tiempo que dedicaron a escribir. ¿Será que en el campo del Derecho nos resulta sumamente difícil acceder a datos de esta manera? ¿O será que antes nadie escuchó a estas personas?]

Contradiciendo las excusas entre una abundante cantidad de respuestas en la pantalla resuenan:

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“Sacó a flote los negociados inmobiliarios y de la obra pública”.

“La idiosincrasia platense de quienes vivimos en el casco”.

“El miedo, la desorganización, la desidia del Estado y sus funcionarios miserables, la incompetencia de los funcionarios, la empatía con los que pedían auxilio en la oscuridad, los gritos, los informes terroríficos en la radio, el trauma posterior de algunxs vecinxs. La memoria. La injusticia. Lxs NN. Los inmigrantes indocumentadxs. Lxs pobres siempre lxs peor castigadxs. Lxs que sacaron rédito del sufrimiento de otrxs.”

“La sensación de inseguridad”.

“La solidaridad de la gente y la desidia del gobierno local y ahora tampoco hay ningún tipo de plan que sirva para un futuro desastre hídrico”.

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[“La memoria es presente, la memoria es presente, la memoria es presente”, no puedo dejar de leer el texto curatorial de la muestra. Vuelve como un mantra. ¿La memoria o el olvido, se construyen simplemente con el paso del tiempo? Las interpretaciones nos interpelan. Interactúan en presencia. ¿Dejaremos por fuera de la memoria oficial lo que nos importa? ¿Cuál es el límite de una representación?]


Anegadxs 2

Hay cabezas inundadas encerradas en bolsas transparentes. Aguantan la respiración. Resisten. Cuelgan del techo del museo. Recuerdan a postales de otra época pero del mismo color. ¿Cómo representar a un desaparecido, ni muerto ni vivo? Se habrán preguntado entonces. Hoy estas imágenes interpelan el silencio. Aprendimos.

Las fotos que vemos dentro de las bolsas transparentes llenas de agua fueron sacadas a quienes se ofrecieron a participar de la intervención realizada por SADO en 2015 en Plaza Moreno. Cada persona introducía su cabeza en una pecera donde había una máquina de fotos. El mecanismo emula el submarino, la imagen no ofende ni manipula. Funciona.

[Miro lxs rostrxs colgadxs y sé quienes son, La Plata es un pañuelo.]

En otras bolsas colgadas del techo aparecen distintas partes de una sentencia. Bajo el agua se pueden leer algunos párrafos resaltados.

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“La Dirección de Defensa Civil no contaba con los recursos materiales para hacer frente a las evacuaciones y rescate de personas ni tampoco se previó una reserva de elementos en depósitos en zonas determinadas para afrontar las necesidades, incumpliendo de este modo con la manda del art. 11 de la ordenanza 9223/00.”

“Tampoco disponía de personal suficiente para cubrir la evacuación de manera eficiente”.

“Se omitió por parte de Defensa Civil Municipal brindar la información y/o difusión sobre la existencia de Centros de Evacuados. El testimonio de los Delegados Comunales y empleados de Defensa Civil permiten colegir que la comunidad no estaba informada sobre los lugares a dónde dirigirse”.

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[El relato del Poder Judicial en tercera persona, tecnocrático, universal, general, despolitizado ¿qué cuenta? ¿a quién? ¿En qué laberintos nos abandona? Las hojas blancas, la tinta negra, el discurso gris. El reinado de la forma. Está lleno de faltas: La falta de prueba, la falta de recursos, la falta de protocolos, la falta de imputaciones, la falta de política pública, todo menos la falta de vidas que se llevó la inundación.
Quienes nos dedicamos al derecho sabemos. La sentencia es un relato copiado de otros. La responsabilidad es individual, de un empleado municipal. ¿Tantas vidas perdidas se reducen a un incumplimiento de una ordenanza municipal? Anegadxs de violencia, háblenme de inseguridad. Ni una palabra de derechos humanos, solo decretos y ordenanzas municipales.]


Anegadxs 3

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Este tribunal considera que se encuentra probado que:

“(…) a fojas 648/671,  surge que el 96.83% de los casos relevados, la evacuación fue efectuada por la sociedad civil, entre ellos vecinos, familiares, desconocidos y otros. Y que sólo en el 3,17 % de los casos la realizó el Estado (bomberos, defensa civil, fuerzas de seguridad)”.

“En mérito a la adecuación típica del hecho, y las circunstancias atenuantes y agravantes valoradas precedentemente, corresponde imponer a al imputado la pena de doce mil quinientos pesos ($12.500) de multa e inhabilitación especial para desempeñar cargos públicos por el plazo de un año, con más el pago de las costas procesales (arts. 40 y 41 del Código Penal y 373, 375 inc. 2, 530 y 531 del Código Procesal Penal)”.

“CONDENAR a .., argentino, nacido en San Fernando del Valle de Catamarca, Provincia de Catamarca, …a la Multa de 12500 pesos…”

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En esta sentencia los jueces reconocen que la causa de la inundación es imputable a nivel individual en el marco de una ordenanza municipal, lo demás es obra de la naturaleza.

Lo que omite la sentencia es que los Pactos de Derechos Humanos incorporados a la Constitución Nacional en el año 1994 obligan al Estado Argentino a través de sus tres estamentos: municipal, provincial y nacional en materia de salud y vivienda, a remover obstáculos para que las personas accedan a sus derechos de manera directa a través de una política pública integral. Considerando como preferente la tutela sobre los grupos que se encuentren en desventaja social. Los Estados asumen obligaciones de hacer, de no hacer y en su caso de reparación. Cuando los Estados incumplen violan derechos humanos. Estos Pactos son obligatorios para los Jueces (porque son parte del Estado) y deben aplicar la normativa de manera prioritaria.

Hoy hay 150 demandas contra el Estado, tramitando en el Fuero Contencioso Administrativo sin sentencia firme. Se trata de una porción muy pequeña del total de damnificadxs.

[¿Cuántos de nosotrxs tenemos la posibilidad de pagar un abogadx para litigar todos estos años? ¿Se puede hacer o impulsar la política pública a través de demandas ante el Poder Judicial?]

El Estado formaliza su falta de responsabilidad en los juicios. No hay progresividad posible en esta práctica.


Anegadxs 4

En la inauguración de la muestra veo al grupo de madres de la asamblea de Tolosa. Traen sus pecheras, nos abrazamos y relatan cómo se conocieron. Comparten las amenazas que sufrieron durante su lucha y nos miran a los ojos, ya no lloran. Pero nos cuentan a nosotrxs.

[¿Por qué no le cuentan a lxs funcionarixs judiciales? ¿Será que para relatar sufrimientos es necesario que del otro lado haya voluntad de escuchar? ¿Será que el rol de madre que supo ser tan conservador, para nosotras las mujeres, se vuelve revolucionario en otrxs cuerpos? ¿Será por eso que ellas pidieron por hijxs de otrxs padres y madres fuera de esta ciudad? ¿Cómo se vivirá la angustia de no saber si tus hijos están vivxs o muertxs?]

El ruido asciende a la categoría del silencio, y ellas le ponen palabras.

[Con una imagen –expresa con frecuencia mi compañero fotógrafo– se dice más y mejor. ¿Tendrá razón? El sentido no es común en la muestra, visibiliza olvidos, narra saberes, crea actos. ¿Será verdad que uno recuerda solo lo que lo marcó, en sus emociones? Quizás así nace el relato, como experiencia sensorial que permite reconocer matices y contrasta con el blanco y negro de la sentencia. En primera persona del plural, pero sin sacrificar la primera del singular.  

Acepto el juego. Soy una arqueóloga visitando la muestra a través de capas estratigráficas. ¿Me ayuda ser abogada para eso? Busco en las capas y encuentro vestigios, huellas, ruinas y marcas materiales, huellas subjetivas que dejó la inundación. Las leo. Sigo el juego y concluyo que esas huellas, en sí mismas, no constituyen “memoria” si no se les da sentido. Soy historiadora. Ser abogada me queda chico. Soy otra vez arqueóloga y pienso una cuestión ligada al olvido: cómo superar las dificultades y acceder a esas huellas. Ahora soy fotógrafa y me pongo a revelar, a dibujar con luz lo negro.  

Si es cierto que todo lo personal es político, por qué me vuelve esta frase “la memoria colectiva es el conjunto de huellas dejadas por los acontecimientos que han afectado al curso de la historia. Y de los grupos que tienen la capacidad de poner en escena esos recuerdos comunes”.]


Anegadxs 5

Hoy son 23 los colectivos que realizaron acciones de construcción de la memoria en relación a los inundadxs. El arte es el único lenguaje que les da existencia.

[Sobre tierra firme. Miro una a una las imágenes. “La memoria es presente, se mueve en espiral y tiene alas”, leo en el texto de SADO. El arte lo sabe, la justicia parece haberlo olvidado. ¿Qué sentidos nacerían del encuentro de estos dos lenguajes?

El arte aportando imaginación; el derecho, poder. ¿Qué imágenes desencuentran estos mundos? ¿Por qué se asocia a uno (el derecho) con la oscuridad y las instituciones y al otro (el arte) con la luz, la pureza, el desinterés?

Me pienso como abogada y se me presentan referentes que también hacen arte, pero con el derecho. Comprometidxs también con el amor, dignxs también de confianza, conjurando políticas de muerte, defendiendo el valor de la vida. No son pocxs los que se me vienen a la cabeza: la gremial de abogadxs durante la dictadura poniendo el cuerpo para encontrar otrxs, lxs abogadxs que son mis hermanxs en la lucha por la defensa de lxs derechos humanos, poquísimxs jueces que se juegan sus cargos a favor de cosas importantes. Porque que lxs hay lxs hay y no tengo duda de la creatividad artística de sus luchas. Ellxs crean realidades que están a la vista para quien las pueda leer.

Pensándolo mejor, ser abogada no me queda chico. Me desafía a construir sobre nuestro presente imágenes como territorio del encuentro entre ambos mundos.]

Carola Bianco soy abogada, docente e investigadora de grado y postgrado en la UNLP y la UNLPam.

En mi trabajo en cárceles aprendí derechos humanos. Durante la represión de "los pibes de la Glorieta", en 2008, trabajé con chicxs en situación de calle que me interpelaron a estudiar sobre infancias y los desafíos que tiene el Estado en materia de políticas públicas integrales. Sentí la necesidad de compartir la experiencia y en 2011, junto a otrxs compañerxs creamos el Programa de extensión “Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas”, que dirigí durante diez años. Desde este programa militamos territorial y académicamente contra las políticas represivas hacia la niñez y la juventud, construimos materiales para las organizaciones sociales y demandamos al Estado por omisión de políticas integrales. Actualmente soy miembro del “Espacio No a la Baja. La Plata, Berisso y Ensenada” desde el que trabajamos propuestas de régimen de responsabilidad juvenil junto a jóvenes y organizaciones sociales. Todo esto de algún modo me define, pero bailar, patinar, crear colectivamente, amar, son cosas que también preciso para seguir aprendiendo sobre mí.