pliegues de la noche platense

22 Nov 2017

Me encontré con Lucía comiendo una bruschetta en una vieja casa chorizo de la ciudad de La Plata en la que actualmente funciona Espacio Nazca. Era la noche de cierre de 01010010 01000101 01000001, evento organizado por REA. Entre charlas y música experimental la invité a escribir una reseña sobre algo de todo lo que estaba aconteciendo.

Nota preliminar. Hoy no fui a la Noche de los Museos –o Museos a la luz de la Luna–, me invitaron a la exposición que REA proyectó en Espacio Nazca (calle 16 e/ 68 y 69), un lugar potente que, desde agosto, se suma a lo que está pasando y se está agitando en La Plata.

 

Por las posibles ficciones, malentendidos o desplazamientos en los que pudiera incurrir en el acto de reseñar, quisiera incluir la siguiente información “certera”. Proyecto REA interviene desde 2015 en el campo artístico local como colectivo movilizado hacia la experimentación con el montaje de exposiciones, lugar de gestión y producción en el que advierten la urgencia por estrechar lazos entre artistas y agentes culturales. REA se pronuncia independiente, interdisciplinaria, colaborativa y autogestiva. No forma parte de la propuesta una curaduría anclada en autorías estrechas, más bien colma este proyecto la energía y el deseo de hacer de muchxs. Una genealogía de tres exposiciones recompone su pesquisa: Transmutaciones Vol. I y II (2015 -2016) y Tech-No (2017). Modos de habitar un cuerpo, usos, desusos y potencias de la tecnología restituyen algunos de los problemas que palpitaron durante aquellas ediciones. Una primera versión de 01010010 01000101 01000001 se realizó el sábado 4 de noviembre; asistí a la réplica del día 11 (que no operó exactamente por duplicado, según me informan). REA actúa por convocatoria abierta; su espectro poético contiene proyectos individuales y colectivos sin restricción técnica, material y/o disciplinar. Tensionar los cruces entre cuerpo y tecnología designa algunos anudamientos de sentido que arrean y configuran las redes poéticas de esta exposición.

  

De aquí en más, advierto sobre la existencia de licencias poéticas un tanto licenciosas, pero el que avisa no traiciona y el que reseña no está exento de traiciones (por supuesto, sin malas intenciones).

 

Según la primera acepción googleada en la real inquisición española de la lengua, reos son los cuerpos que, hallados criminales (presumo, por la criminalidad de su propio estar en el mundo), “merecen” un castigo (RAE, 2017). Más allá o más acá del punitivismo lingüístico, imagino que si REA pusiera en palabras un manifiesto podría sonar así: “Cuerpxs REAS del mundo uníos, cuerpxs desaliñeadxs, cuerpxs desencajadxs, máquinas que buscan un cuerpx propix, cuerpxs impropixs, cuerpxs indóciles, cuerpxs jaquers, cuerpxs acusadxs, cuerpxs groserxs, cuerpxs sucixs, cuerpxs redimidxs, cuerpxs que activan, cuerpxs que faltan, cuerpxs-máquinas. Estxs y muchxs otrxs cuerpxs son reas y reos”. Valga aclarar que la consabida frase parafraseada al inicio de esta ficción-manifiesta pertenece a la potente y mordaz lengua de Flora Tristán (1803-1844), tardíamente conjurada por Friedrich Engels, quien habría de recordarla como la “precursora feminista comunista”. Quien desee ampliar (y recomiendo hacerlo) indague en la edición del día 7 de febrero de 2014 del suplemento LAS12 del diario Página12: el artículo se titula La paria. Animada por la fuerza y la desobediencia histórica de la paria agitadora pregunto ¿qué es lo que pueden lxs cuerpxs re@s? ¿Qué es lo que pueden remover y conmover con su “realdad”? ¿Cuán re@s son lxs artivismos desde las trincheras de la acción del lenguaje binario en cruce con lxs cuerpxs?

Lo que creo resuena en los cuerpxs re@s de esta edición es un espacio en el que hacer eco: pedales instalados en los pasillos de Nazca amplificaron los sonidos, aullidos y recitados que podían grabarse, loopearse y samplearse a voluntad en El índice de singularidad de Fabio A. Espejo. ZONA, la sórdida carcajada de una fugitiva noche de insomnio se presentó pasadas las diez en el patio. Rescato la participación de Hipérico Teatro, colectivo oriundo de Bariloche, en especial, las configuraciones que entre producción de sonido, vestuario y dirección actoral supieron estrecharse. El cierre performático a cargo de Lady Marion, cargado de una estética queer-galáctica, culminó las actividades y le imprimió a REA una fuerza implacable de movilización de los cuerpxs, tal que tras el cierre nos quedamos bailando un buen rato con amigos, contagiados de esa potente danza.

A los cuerpos lingüísticos de chaturbate (la primera obra que vi en Nazca) los enlaza una puntada frenética, chats programados para aparecer y desvanecerse en la pantalla son atrapados y coleccionados. TrES2_B produce capturas de pantalla deshilachadas que punto a punto punzan la pregunta por el trabajo de un cuerpo femenino disidente que hilvane la imagen de la desigual apropiación del producto de su trabajo sexual. Me asalta la pregunta: ¿cómo se poetiza un cuerpo precarizado, un cuerpx reo, disciplinado por una maquinaria que lo explota desde coordenadas invisibles, afincadas en el código fuente? ¿En qué lienzos y en qué urdimbres cabe esa pregunta?

Una pantalla tocable, un bordado que designa y asigna a las palabras la posibilidad de reterritorializarse y circular por fuera de las pantallas, o más bien en nuevas pantallas y más acá de los consumos que se presumen exclusivamente dedicados a la intimidad. Desaliñar esos tráficos, exhibir la desigualdad de estos intercambios vía internet, urdir esas relaciones y preguntarles por su replicarse, interrogar su chance de volverse otras, de ser reas y decir ya basta a la extracción de sus plusvalías, al quite de sus ganancias (y Flora Tristán que vuelve pidiendo por la sindicalización de aquellos cuerpxs). Bordar el deseo, zurcir las relaciones y los intercambios que se cifran en el trabajo sexual arbitrado por la despersonalización y el anonimato corporativo, extraviar los códigos del chat desde la pantalla hacia pantallas tersas, confeccionadas en el ánimo de una convicción poética y política, eso es lo que entiendo palpita en chaturbate.  

Contigua en la sala me hallo con #lookatme. La poética de Matías Perazzo se cifra en códigos de respuestas rápidas [quick response code], o código QR, imágenes que no dan respuesta ante la inmediatez de quien se posiciona frente a un lienzo y contempla. Lo que se despunta en esta extracción de proximidad es un desplazamiento, una demora en el encuentro con la imagen. boba pidió prestado un dispositivo móvil apto para la decodificación. Cada QR descifrado linkea a una foto de la foto que unas manos anónimas le toman a la flamante Mona Lisa, que reblandece entre la concurrida masa-audiencia. Volverse parte ¿o no? de la multitud inteligente que agita el flash de cara a lo que podríamos aceptar es el rincón más aurático del Louvre, ese es el dilema. Cargada de los gajes del oficio, disparo la pregunta ¿qué regímenes de la mirada se sustraen de estas recepciones flasheadas, dislocadas del encuentro ensimismado? ¿Cuál es la función de la historia del arte en todo esto? ¿Rasgarse las vestiduras y los sesos por (des)cifrar el código de la sonrisa de la Mona Lisa u ocuparse de los modos de ver, capturar y traficar imagen? Quizás las historias de estas recepciones 2.0 fugaces y multitudinarias comulgue con la asignación del gran formato, deshecho y reformulado en la convivencia de muchos e iguales soportes, elección que desgarra y desarma una genealogía de grandes lienzos habilitados por la nobleza de su género histórico-mitológico.

Linkea a la última obra de la sala blanca una incansable marabunta de capturas de pantalla (Google, Yandex y Baidu) cuyos esfuerzos de multiplicación sobre el lienzo prolongan la cita a la gran dimensión del género histórico. Andrés S. Alvez desestima la nobleza temática (que se expide de aquel género) y bucea en las búsquedas laborales: captura y desliza googleos asociados a la demanda y oferta de trabajo en Rusia y China. Pantallas que figuran la existencia de un excedente: cuerpxs desempleadxs, desencajadxs de la matriz productiva, cuerpos improductivxs e imaginarios meritocráticos, invenciones y reinvenciones de la visualidad del partido comunista capturada como mercancía pintoresca y nostálgica. ¿Qué imágenes devuelve el motor de búsqueda cuando tipeamos “trabajo”? ¿Qué imaginarios sobre el trabajo, y la oferta y la demanda laboral devuelven geografías ensimismadas en la última fase del capitalismo semiótico? ¿Qué índices de singularidad pueden resistir desde la producción normada de las subjetividades laborales? ¿Qué pieles trabajadoras se estremecen entre esta obra y chaturbate? ¿Será que la consigna proletarios del mundo uníos resuena regurgitada en la comunidad de usuarios desempleadxs, ociosxs, inexpertxs, sobrecalificadxs, flexibilizadxs que se hunden en la web a la expectativa de dar con quien acepte recibir/explotar su fuerzas trabajadoras?  

Una última sala-instalación-tersa para acariciar con los pies y quien lo desee con lo que resta de su cuerpo. Una sala que invita a descalzarse, y a descalzar la mandamás que es la vista, hundidos como estamos en una epistemología del mirar aún cartesiana cuya obsolescencia debiéramos programar o más bien practicar programáticamente. Desenterrar sentidos despreciados, descalificados por quien todo lo ve y todo lo conoce, devolver el derecho a la tersura y a la ternura (Restrepo, 1999) puede funcionar y hacer agencia, ya sea en el urdido de chats donde la dimensión del deseo se aloja en otras coordenadas poéticas, así como en esta instalación que revuelve en los lugares de la memoria táctil a la vez que hace resonar un sonido áspero (Tâches de Rocío Cano Valiño). Algo que puedo recordar como el desgaste de una cinta magnética, la producción aumentada de una interferencia que tensiona la experiencia sedosa que se adhiere a los pies y remueve algo de esa tactilidad de peluche.

Sentidos que se tensan, cuerpxs que vuelven y sobrevienen retaceadxs, remachadxs por remanentes y residuos de una tecnología obsolescente, obsolescencia de los cuerpxs trabajadorxs hilvanadxs por la desigual apropiación del fruto de su trabajo, cuerpxs unidos por la mano invisible y la disciplina del mercado y la web 2.0, cuerpxs que sacan selfies, cuerpxs parias, máquinas parias. En el pliegue de una Noche de los Museos, estas son algunas de las cosas que están pasando. Va mi agradecimiento a REA y a boba por la invitación.

Lucía Álvarez. Nací en La Plata, estudié grabado en el Bachillerato de Bellas Artes. En 2011 inicié la carrera de Historia de las Artes (OAV) no sin antes haber vacilado en dedicarme a la química o al cine. En 2016 finalicé el Profesorado, sigo procastinando la Licenciatura, todavía con ánimo optimista. Actualmente investigo un archivo en el marco de una tesis de Maestría, formo parte de proyectos de investigación y me desdoblo para hacer cerámica y grabado muy esporádicamente.

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