el semillero de la quinta provincia

14 Feb 2017

Esta vez, la sección #Escenas presenta a La Matanza. Andrea Trotta y Félix Torrez nos cuentan acerca de la multiplicidad de experiencias, proyectos y redes que se tejen en el conurbano bonaerense.

Lindante con la ciudad de Buenos Aires, emerge el partido de La Matanza, el municipio con más superficie y el más poblado de la provincia de Buenos Aires. Territorio de contrastes, cuenta con una fisonomía similar a todos los espacios del conurbano, desde zonas residenciales y conectadas con la metrópoli, como Ramos Mejía o San Justo, hasta localidades más alejadas, superpobladas, como Laferrere o Isidro Casanova, o con escasa población y muchos metros de extensión, como Virrey del Pino o González Catán. Ecléctica, alineal, pero con rasgos claramente identificables, la región es escenario de diferentes grupos que a través del pensamiento-acción impulsan una mirada cultural interesada en reflexionar sobre lo intrínseco del partido. Hoy La Matanza, conocida como “La quinta provincia”, es un semillero de movimientos, grupos y colectivos de artistas que realizan trabajo territorial para generar verdaderos centros en la periferia.

El territorio es activado por grupos con enfoques e inquietudes territoriales muy diversas y variadas. Las redes tejidas entre Isidro Casanova, Gregorio de Laferrere y González Catán dieron lugar a Gravedad Cero, un espacio que incursiona en la danza y la acrobacia; Casa Mutante, un espacio autogestivo en el que se llevan a cabo talleres, muestras y recitales; y la biblioteca La Chinaski, que propone lecturas y conversatorios. Junto a otros, generan actividades multidisciplinarias denominadas fiestas Conurbardo. En la localidad de Virrey del Pino, la más lejana de todas las que conforman el distrito, se lleva a cabo una Feria del Libro independiente anual en la que se vinculan escritores locales y de otras regiones. Al filo de la avenida General Paz se encuentra el Centro Cultural El Rumbo, que propone festivales abiertos a su comunidad, y en Tapiales se presenta el Festival Internacional de Cine/Corto y los festivales interdisciplinarios No Duele. Entre estas expresiones culturales se inserta el proyecto Matanza Nómade.

Matanza Nómade es una plataforma de gestión y producción artística multidisciplinaria, que coordinamos Andrea Trotta y Félix Torrez. Tiene como propósito el debate y la reflexión, tanto sobre las propias prácticas como sobre los circuitos alternativos de arte. Nuestro trabajo se condensa entre la producción artística, la docencia y el activismo, ejes que presuponemos indispensables para movernos en el territorio con cierta capacidad de promover cambios.

El rol de los espacios artísticos autogestionados se vuelve relevante debido a la ausencia de una acción oficial que los impulse. En este sentido, es interesante mencionar que en los 325 km² de territorio que ocupa el partido de La Matanza (una vez y media la superficie de CABA) existe solamente una institución de formación artística terciaria, la Escuela de Arte Leopoldo Marechal –de la que somos profesores–, y ningún museo de arte.

El acceso de los matanceros al circuito de arte contemporáneo –entendiendo este concepto como una forma particular de producir, concebir y desarrollar una obra de arte– no es fácil, ya sea por las distancias o por cuestiones materiales –hay casos en que los gastos necesarios para trasladarse desde el segundo o tercer cordón del conurbano son excesivos –.

Desde Matanza Nómade nos hicimos eco de las inquietudes que surgían entre los alumnos de la escuela de arte, especialmente el interés por profundizar una mirada local en torno al arte contemporáneo desde y para La Matanza. En el profesorado (“la Marechal”), los espacios de reflexión y producción vinculados con el arte contemporáneo quedan relegados por diversos factores –el recorte de contenidos o los horarios, entre ellos– y no alcanzan a cubrir las inquietudes de estudiantes que sólo acceden parcialmente en algunas cátedras de la formación de grado.

En este escenario, empezamos a activar el proyecto. Comenzó con la organización de charlas sobre arte político en espacios públicos, propuestas de proyectos interdisciplinarios, espacios extra institucionales con trabajos performáticos, instalaciones, obras en sitio específico e invitaciones a artistas contemporáneos para que hablen sobre sus producciones. No tenemos una sede, por lo cual itineramos por el distrito.

La escuela y la formación, que históricamente era vista como una salida laboral, se transformó en un sitio que brinda otras posibilidades, que abre otros mundos posibles, para todo tipo de acceso, tanto material como simbólico. Con la buena predisposición de la autoridades, comenzamos a organizar actividades extracurriculares abiertas y gratuitas destinadas a estudiantes, artistas locales y público en general, utilizando las instalaciones de la escuela, sin suspender las clases e, incluso, a veces superponiéndonos a ellas. La gran convocatoria que tienen los seminarios y el entusiasmo de los estudiantes evidencian la necesidad de que sucedan este tipo de cosas en La Matanza. El óleo dejó de ser un límite –como material supremo para la producción y por su costo económico–, sino una posibilidad más entre infinitas otras. La docencia fue dejando de ser el objetivo exclusivo y se potenció con otras herramientas.

Debido a la falta de museos de arte en el partido fundamos el Museo Matanza Nómade, un museo sin sede, para mostrar su patrimonio en diferentes espacios. Entre el material de archivo con el que cuenta existen poemas visuales, videopoemas y una bella y potente producción de obra gráfica que surgió del primer seminario de Arte de Acción.

Durante el año pasado cruzamos la General Paz y llegamos a la ciudad de Buenos Aires. Allí llevamos a cabo dos muestras en La Casona de los Olivera y agregamos una convocatoria entre artistas matanceros para sumarse al archivo Matanza Nómade. Se está programando, a su vez, la continuidad del museo en otros espacios durante 2017, itinerando por el distrito y fuera de él.

Nos proponemos, así, fortalecer el trabajo interdisciplinario con una fuerte vinculación entre la teoría y la práctica. Desarrollar, a través del museo, los seminarios y las demás actividades, un pensamiento crítico y una producción capaz de interpelar la práctica tradicional sin descuidar las necesidades propias del entorno, con la insistencia en establecer el cruce entre la producción y la reflexión acerca de ella: ¿Qué? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo? ¿Con quiénes? ¿Para quiénes?

El territorio de La Matanza forma parte del gran conurbano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es allí donde se trazan complicidades y redes. En este sentido, consideramos que el trabajo colaborativo y en red potencia cualquier producción. Es por esto que propusimos en la Marechal una mesa de la que participaron PAPO (Comisión de Arte y Política de La Paternal Espacio Proyecto) y TransEntorno, dos grupos de activismo artístico territorial. Escuchar otras experiencias, aprender de ellas e intercambiar información no sólo nos enriquece, sino que además amplía el campo de acción.

Llevamos a cabo conversatorios y seminarios de arte en diversos espacios culturales de La Matanza, en el ISFA Lola Mora y en otras instituciones educativas y culturales. Tenemos muy buena relación con otros proyectos artísticos que activan dentro del distrito, por eso estamos diagramando una red que nos permita organizar y compartir tanto información como estructuras conjuntas, agendas, etc. Simultáneamente coordinamos con proyectos de otras instituciones artísticas como la Carlos Morel de Quilmes y el ISFA Lola Mora de Villa Lugano, compartimos proyectos con G.R.A.S.A., grupo de arte gráfico y resistencia, y el grupo Independencia Imaginaria. Nos sumamos a La CONU, red de redes culturales cuyo objetivo es repensar el mapa cultural en el conurbano. Participamos del seguimiento de proyectos curatoriales independientes propuesto por Luis Camnitzer, estuvimos en las Terceras Jornadas de Arte Contemporáneo Latinoamericano organizado por La Ene y fuimos invitados al Primer Encuentro de Arte y Cultura Popular en América Latina convocado por Flor d’Palabra y Lola Ortiz.

 

Andrea Trotta. Artista visual, docente, gestora e investigadora independiente. Egresada de la ENBA “P. Pueyrredón” y licenciada del IUNA. Actualmente cursa maestría en Teatro y Artes performáticas (UNA). Participa de grupos activistas como Matanza Nómade, Viva la Pepa (comisión de género de la Escuela de Arte Marechal) y G.R.A.S.A. Participó de diversos festivales y encuentros de performance en la Argentina (SOS Tierra, Zona de Arte de Acción, Encuentro de Umbral-espacio de arte, Ciclo Libertad-teatro & performance apoyado por PROteatro, entre otros) y países de Latinoamérica, como el Festival Internacional de Arte Mujeres en Ruta de Querétaro, México, y el Encuentro de Arte en Vivo-Diferido de Bogotá, Colombia. Realizó muestras individuales y colectivas en espacios como la TV Pública, Centro Cultural San Martín, Museo Roca, Centro Cultural Recoleta y Centro Cultural de la Cooperación. 


Félix Torrez. Artista visual, docente  y gestor cultural independiente. Licenciado en Artes Visuales con Orientación en Pintura (UNA). Actualmente realiza estudios de posgrado en Lenguajes Artísticos Combinados en la UNA. Realizó clínica de obra con Horacio D´Alessandro, Luis Felipe Noé, Carlos Gorriarena y Juan Carlos Romero. Docente de las instituciones de formación artística terciaria, ISFA Lola Mora y Escuela de Arte Leopoldo Marechal. Es miembro de Matanza Nómade, colectivo de acción, producción y gestión artística de La Matanza. Participa de La CONU, red de redes culturales en el conurbano. Forma parte de G.R.A.S.A, colectivo de acción política multidisciplinaria. Realizó muestras individuales y colectivas en espacios como el Centro Cultural de la Cooperación, Museo René Brusau de Chaco, Museo Míguez, Plataforma La Dársena, Commonwealth University, Richmond, Virginia, USA, Museo Evita y Museo ILHA, Mato  Grosso do Sul, Brasil.