culo en Residencia

26 May 2018

El 5 de mayo pasado se presentó en Residencia Corazón de La Plata una obra realizada hace 18 años. Marcela Cabutti mostró su trabajo “Desde el culo del pato” con curaduría de Fernando Davis. Una obra que no deja de disparar reflexiones y afectos. Invitamos a Noel, amiga y cómplice de la artista, para ensanchar la mirada.

“Descarta toda evidencia anatómica… Desconfía de las evidencias visuales y lingüísticas”
P. Preciado

 

El sábado nos encontramos en Corazón –como solemos decirle quienes frecuentamos el espacio– para habitar de otro modo una obra-proyecto de Marcela Cabutti, mi amiga. Amiga de much*s, como el espacio-residencia que alojó su trabajo. Desde el culo del pato era la consigna, nombre, título del evento. ¡Y estaba escrito al revés!

***
CULO PATO CORAZÓN
OJO CULO TERRITORIO
TIEMPO MIRADA CULO
CULO CULO CULO
***

El lugar del culo fue central en el proyecto. La obra volvía a encontrarse consigo misma, como la artista, se replegaba sobre su propia historia. Marcela había participado de una residencia en Róterdam en el año 2000 y el trabajo cumplía ahora, en 2018, una especie de “mayoría de edad”. La Plata –su ciudad natal– fue el lugar elegido para que l*s amig*s locales la habitemos revisada, rematerializada, re-editada.
Marcela estuvo algunos meses investigando sobre cómo los patos habitan el paisaje urbano de la ciudad holandesa, lo que representan simbólicamente a nivel popular y el modo en que esa historia sociocultural los incluye en la vida cotidiana. Su trayecto de obra finalizó –en ese entonces– interviniendo uno de los canales de Róterdam con la instalación de un objeto-pato. La pieza convivía con los patos reales. El objeto era un pato con el culo para arriba en posición de buscar comida con la cabeza bajo el agua. Los efectos que generaba esta permanente actitud permitía observar los comportamientos no solo de la comunidad de patos que compartían agua, nado y comida, sino también de la gente que paseaba y se vinculaba con ellos. Un camuflaje situado que tenía sentido por la cámara de vigilancia que se alojaba en el culo del pato, registrando todo desde una perspectiva poco habitual. ¡Un pato que parecía ahogarse! Un pato que no reaccionaba ante ningún acercamiento de otr*s. Un territorio de fuertes tensiones agitaba las aguas, no solo de un canal de Holanda. El ojo estaba en el culo. La mirada se tornaba incisiva por la perspectiva misma del encuadre –y no solo la de la cámara–. Ella miraba desde afuera, el objeto-pato desde adentro. Aunque podemos invertir esos lugares, montarlos, subvertir la función de esos ojos. Mirarnos/los otra vez; una, dos, tres. Y esto también puede escribirse al revés.
Del proyecto quedaron muchas materialidades, recuerdos, anécdotas, registros. Algunos pueden verse audiovisualmente en una pantalla, otros habitan el cuerpo. La experiencia fue inversión, apuesta, pensamiento, canal y relato anal. Desde el culo del pato quedaba flotando, disperso en diversos objetos que lo documentaban como proceso, como búsqueda, como un estado de la cuestión que esperaba algo más.
En Residencia Corazón –un lugar donde se muestran otras perspectivas en el mundo– el proyecto volvió a hacerse obra, volvió a rescatar la fuerza deseante de Marcela, alojándola en una nueva posibilidad. Ahora, un sábado de 2018, se dio el inicio de otra oportunidad. ESE PATO, EL MISMÍSIMO. Tod*s podíamos volver a plegarnos con ella, en su re-edición histórica, en su revisión de recorrido, en su repliegue temporal:

ELLA, MARCELA; ELLA, SU OBRA; CHELA ES OBRA; ELLA DA VUELTA AL PATO; EL PATO LA DA VUELTA; EL CULO NOS DA VUELTA.

El culo en residencia nos permitía no solo repensar el modo en el que la obra podía resignificar, al volver a nombrar, al volver a pensar ante / bajo / con / desde / en / para / por / de / según / sobre / tras el culo del pato, sino volver a habitar el culo ante / bajo / con / desde / en / para / por / de / según / sobre / tras otra perspectiva ocular.
Al ingresar a la casa se nos presentaba una mesa llena de registros fotográficos, mapas, dibujos, lupas, herramientas de trabajo. Sobre la pared de la izquierda una serie de cuadros con minifotitos de patos en el agua. En el fondo EL PATO MISMÍSIMO con su cámara en el culo registrando/nos. La luz permitía no solo vernos entre nosotr*s y acercarnos a la materialidad hecha papel, sino formar parte de una trasmisión en vivo de lo que ese culo mostraba por internet a quienes ahí no estaban. En otra habitación, con menos luz, estaban los registros del trabajo de investigación de varios meses. Las imágenes nos ubicaban en el lugar de mirada del culo. En tres pantallas se veían diversos comportamientos de los patos reales, se movían mucho, se veían raro, se acercaban borrosos. En una sala éramos observad*s por el pato, desde ese culo que ahora estaba ubicado en un pedestal. En la otra, éramos ese ojoculo (u ojul*). En ambos casos había una perspectiva de la mirada que nos imponía repensar los ángulos de la misma. Pensar el mundo desde el culo ¿es una inversión de lo dado? ¿supone deslocalizar la construcción hegemónica del cuerpo, el lugar, la voz y hasta el mapa conceptual de todo? Definitivamente, sí. Sí!!!!!!!!

***

Me gusta tu ojo, amiga. Me gusta cómo mirás el mundo y lo que generás para invitarnos a verlo de otro modo. Que nos invites a cambiar el norte y el sur, la cabeza y el culo, la razón y la locura, la transparencia y la opacidad, como si todo fuera binario, como si esos lugares dados fueran “cosas que son así”. Pero no, nada es así. Todo es fabricado, hasta nuestro propio cuerpo. Pero podemos elegir deconstruir esa hegemonía.
Ese sábado no (me) daba lo mismo estar con vos que no estar. Tampoco venía de un momento liviano, sino de una montaña de *** que parecieron verse diferente cuando me asomé a tu pato, a tus patas, a tus nuevas lupas, a ese culo disidente. 18 años después, vos y yo habitamos un mapa disidente. Juntas y por separado elegimos construir cartografías otras que ahora encuentran condiciones de posibilidad, otras. Nuevas, invertidas, dislocadas, desterritorializadas, redescubiertas, replegadas. Volver a nombrar no es un acto personal, es una decisión política. Construir subjetividad, ni hablemos que también. El arte abre, la poesía rescata, la disidencia analiza. También iza el ano, lo desanda, desnaturaliza, desarma, desjerarquiza, pero sobre todo, también invirtiendo y revulsionando al lenguaje: DESEA.
***
Desea la disidencia ante / bajo / con / desde / en / para / por / de / según / sobre / tras el ano, desea el culo en residencia. El objeto pato con su culo ocular estaba justamente atrás, al final de la exposición y escrito al revés en el evento y catálogo. Pero fue el foco de nuestra atención, el punto de un recorrido –también puede ser el asterisco que abre puntas y caminos divergentes–. El culo como el asterisco, como interrogante, eso innombrable o complejo de decir –según la norma dominante–. Preciado dijo hace unos años en Terror anal que “el ano apenas ha comenzado su marcha”, que apostemos a renombrarlo y desconfiar de los modos construidos que la heteronorma instaló como naturales (2013). Fer Davis, en el catálogo de la exposición dijo que este “gesto desobediente” puede también operar poética y críticamente en los trazados de sentido hegemónicos, problematizando lo abyecto, vergonzoso, geopolítico.

***

Al objeto pato, como al objeto culo, podemos pensarlo como una potencia que deconstruye un muro cultural, diagramando nuevos puentes posibles, nuevos y otr*s *. ¡¡¡Viva el *!!!

R. CORAZÓN – INTERCAMBIO – POSIBILIDAD – LIBERTAD e INDEPENDENCIA
RESIDENCIA EXPERIENCIA – CUERPO RESIDENCIAL
EXPERIENCIA DISIDENCIA – CULO CON CUERPO
CULO EN RESIDENCIA – CUERPO EN DISIDENCIA

Estas son cuestiones centrales en cualquier experiencia en la que los residentes sean el culo y el corazón, como en este caso.

¡¡¡VOLVAMOS A CARTOGRAFIAR EL CUERPO Y A REESCRIBIRLO DESDE NUEVAS FUERZAS DESEANTES!!!

Que ni el norte sea el ojo, ni el sur el culo; ni que el ojo sea la razón, ni el culo su desmoronamiento salvaje; ni que el hombre sea la civilización, ni el animal la barbarie; ni que Europa sea el centro, ni Latinoamérica su periferia.

¡OJO CON EL CULO!

Desmontemos sentidos hegemónicos para materializar afectos, que el arte desde su alteridad nos rescate, que la mirada desde este culo-animal –doble alteridad según Fer– agencie nuestras nuevas subjetividades.

***

¡Que tanto Cabutti como nuestros cuerpos –con corazón y culo– habiten la residencia de la disidencia!

¡Aguante el CCCC de la RD!

 

Noel Correbo. Nací y me crié en La Plata. Estoy siendo amiga, mamá, feminista, lesbiana, docente de historia/teoría del arte en cinco espacios educativos públicos. Me gustan muchísimo los abrazos, el viento en la cara y la intensidad de las preguntas. Soy escritora compulsiva, pero de esos textos personales que te permiten quedar dada vuelta como por una ola. La afectividad es mi bandera, en casa, el aula y la calle. Me gusta estar estando, muy mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *