ciudad red, espacio sororo

25 Mar 2019

En María Eva quedó resonando fuerte todo lo que aconteció en la inauguración de la muestra La ciudad que resiste. Hacia un urbanismo feminista, el 7 de marzo, previa del 8M, en el Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata. La potencia de la red, la multiplicidad de voces, el deseo de reparación, la ocupación del espacio público, la decisión política de hacer de la vida cotidiana en la ciudad un campo de batalla.

Final del verano, lluvia torrencial. Llegar, atravesar la plaza Malvinas Argentinas. Soberanía. Mojarse, transitar, sentir. Ante la prepotencia del clima ingreso al centro cultural. Vislumbro movimiento por los vidrios de la sala C, ese que se genera de la sinergia entre gente y exposición, entre lo expectable y el espectador. Ingreso por el medio de la muestra, me recibe un cartel que dice “LA CIUDAD QUE RESISTE, hacia un urbanismo feminista”.

La ciudad que resiste no tiene un sentido único de recorrido, como tampoco una propuesta tradicional de producción artística, es un proyecto continuo que durante el mes de marzo toma forma de exposición y de talleres. La exhibición ES en la medida que las personas participan, todo se encuentra dispuesto para la interacción. Además de conocer el trabajo de cada colectiva, hay una invitación a responder “¿Qué es una ciudad feminista?” sobre papelitos verdes que quedan pegados en una pared, para luego ir a mapear experiencias personales en el plano de la ciudad. Todo se vuelve estar, participar, geolocalizarse. Salir del google maps, observar, mover el cuerpo y pinchar el lugar que habitamos. La muestra es una incitación a desandar el ejercicio cotidiano mediado por la tecnología, a través del arte. Cada propuesta nos obliga a usar el cuerpo, a imitar la tecnología en un soporte real, a sentirnos en el lugar que vivimos y deseamos, en el que somos.

El texto de sala invita a ser parte y dejarse llevar por la muestra. La sala se encuentra llena de sensaciones y de frases que generan preguntas, afirmaciones y certezas. Inclusive el piso habla, al bajar la mirada me interpela una afirmación escrita sobre baldosas de cartón: “TODAS ELLAS SOY YO”. La miro, me hago preguntas y comienzo a derivar por la muestra sin sacarla de mi cabeza. En un momento de la inauguración, las anfitrionas piden que nos acerquemos al lugar donde se encuentra la afirmación, reparten un panfleto y proponen leerlo en voz alta entre todes. Voces en simultáneo leyendo relatos que ponen la piel de gallina, voces calladas, avergonzadas, voces de dolor y miedo, que se hacen fuertes y revelan las cotidianeidades invisibilizadas por una ciudad patriarcal, que naturaliza opresiones, acosos y abusos. Es un texto compuesto por frases que extrajeron de uno de los proyectos que integran la muestra, el Mapa Interactivo del Acoso y del Abuso (MIAA). Parar para (re)parar en comunidad, en paralelo. Todes.

Las anfitrionas hacen red, son mujeres arquitectas, feministas y profundamente sororas que tienen como hilo conductor, como forma de vida, como deseo “reunir cuerpos, activarlos y transformar el espacio”. Un deseo de igualdad y de revelamiento de una ciudad invisibilizada, plagada de pequeñas resistencias cotidianas que la vorágine del sistema nos obliga a pasar por alto. Quizás el germen de una urbanidad realmente libre esté ahí. Convivimos en una multiplicidad de ciudades, de momentos que se yuxtaponen en una realidad muchas veces virtual. Esta red de mujeres arquitectas y feministas nos ayuda a (re)pensar un espacio urbano nuevo que contenga a TODES. Nos propone visibilizar la tensión entre “la ciudad del poder versus la ciudad que resiste”. Una oportunidad para hacer consciente que los espacios que habitamos son espacios de deseo.

Animémonos a la soberanía de los cuerpos, pasen y vean, experimenten la sensación de preguntarse por cotidianeidades invisibles: ¿Cómo se construye una ciudad? ¿Qué es una ciudad feminista? ¿Cómo transitamos la ciudad? ¿Para quiénes son las ciudades?

¡Hay que (re)parar! Lo que sucede en la sala es un llamado a mirar las pequeñas cosas, lo que no es evidente, y así comprender por dónde pasan las pulsiones de las relaciones urbanas. Repensar una ciudad diseñada a partir de generalidades, reproductora del sistema que nos explota, basado en el prototipo de ciudadano esencialmente masculino, blanco, cis, heterosexual… #laciudadqueresiste es una invitación a comprender que la ciudad de La Plata, más allá de lo que nos haya dejado Benoit, es una experiencia que se construye, un proceso continuo que en nuestro caso tuvo un principio pero no tiene final, que está en permanente construcción. Nos encontramos para habitar una red que nos hace ser.

La expo nos invita a que SEAMOS LA CIUDAD QUE RESISTE.

 

Colectivas: Territorio Tolosa – MIAA / Mapa Interactivo del Acoso y el Abuso – El Triunfo De La Naturaleza – Ellas Hacen, Ellas Saben, Ellas Dicen – Costi Eliggi – Urbanismo Vivo – El Deseo De Habitar – Guerrinas

Talleres: Mili Rabasa – Border – Bicha

Perfomers: Leti Tau – RocSky – Laura Valencia – Cecilia Bellini Make Up – Gastón Ezequiel – Marcelo Ludueña – Elke Aymonino

 

María Eva Ignomirielo: Arquitecta. Feminista. Fotógrafa aficionada, recorro la ciudad a pie, en movimiento. Edificios, imágenes que se encuentran en la deriva cotidiana del transitar, recorrer para revelar la ciudad, la que vivo, la que visito, la que vacaciono. Vivo y trabajo en La Plata, de manera independiente en proyectos personales y también en la Municipalidad de La Plata. Aportar en políticas públicas que nos acerquen a la ciudad que deseamos. Actualmente nos encontramos desarrollando, junto a diferentes profesionales (abogados, politólogos, arquitectos, estudiantes) una plataforma ciudadana que tiene como objetivo desarrollar redes entre instituciones intermedias (y ciudadanos en general) y los distintos estamentos instruccionales de gobierno (incluidas las Universidades), para la elaboración de políticas públicas con inserción territorial.