cenizas en la cultura mendocina

31 Ene 2017

El 18 de enero el fuego abrasó la cúpula del último espacio expositivo de arte mendocino en funcionamiento. Habíamos escuchado algo de cómo las instituciones de arte provincial sufrían deterioros y abandono y de las acciones de los artistas locales para denunciarlo. Invitamos a Clara Ponce para que nos cuente un poco más.

Años atrás, la provincia de Mendoza contaba con tres instituciones de arte abiertas a la comunidad en las cuales se realizaban exposiciones locales, nacionales e internacionales: el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM), el Museo Emiliano Guiñazú Casa Fader y el Espacio Contemporáneo de Arte (ECA). Estos espacios, además de ser visitados por miles de espectadores, eran el lugar en donde artistas y estudiantes de arte se formaban, exponían sus trabajos y se desarrollaban profesionalmente –a través de muestras, cursos y clínicas–.  

Con el tiempo y no tan de repente, por la desidia y el abandono de los políticos de turno, estos espacios patrimoniales se han visto afectados por una serie de problemas de infraestructura. Fallas estructurales, inundaciones e incendios han terminado de definir el destino de nuestras flamantes instituciones.

Este inicio de año la situación colapsó con el incendio en la cúpula del edificio del ECA –ocurrido en la tarde del miércoles 18 de enero–. El factor agravante, que alarma al sector de artistas, investigadores y hacedores culturales, es que era la última institución estatal destinada a las artes visuales que quedaba abierta en la provincia de Mendoza.

Si pensamos en el valor patrimonial de estos edificios y de las obras de arte que albergan en sus colecciones, el problema es la ausencia de políticas de Estado que lleven adelante cuidados específicos de mantención para así garantizar el acceso de los ciudadanos a la cultura.

Esta situación no sólo perjudica a los artistas que nos quedamos sin lugares en donde exponer –y lo aclaro porque es lo que más está resonando en los medios en estos días–, sino que el daño y las consecuencias son mayores y se verán incrementadas a largo plazo. Enumero algunas:

– Vaciamiento cultural que genera falta de desarrollo y producción de arte local.

– Mayor cantidad de personas privadas de ir a un museo.

– Desconexión de la provincia de Mendoza con el resto del mundo, permaneciendo alejados del circuito del arte nacional e internacional.

– Aislamiento de los distintos sectores del arte mendocino –ya que los museos son puntos de encuentro e intercambio–.

– Falta de propuestas culturales para la enorme masa de turismo que llega a la provincia.

– Mayor dificultad de los educadores de arte frente a los alumnos a los cuales no se les puede mostrar obras en vivo (salvo que se disponga del capital económico para viajar a exposiciones en San Juan, Córdoba, Buenos Aires, etc.). ¿Cómo se puede enseñar artes visuales en la actualidad a una persona que no puede acceder a la experiencia de contemplar una obra?

– Dificultad de crecimiento y desarrollo del campo de la investigación artística. Cabe aclarar que en este aspecto el MMAMM es el único espacio que, a pesar de estar cerrado, mantiene en funcionamiento los departamentos de restauración e investigación y la biblioteca, aún desarrollando su trabajo en condiciones precarias y no apropiadas debido a la humedad y el riesgo de derrumbe del edificio.

Ante estas situaciones y desde hace tiempo, los artistas nos venimos organizando en asamblea para reclamar y exigir respuestas. Hemos pasado por distintas instancias en las cuales nos hemos reunido con las autoridades y realizado acciones pidiendo por el Museo Fader, que lleva 7 años cerrado porque corre el riesgo de derrumbe de las dos torres laterales; por el MMAMM, que lleva 2 años cerrado ya que problemas de filtraciones en la cubierta hacen que se inunde el edificio (estas aparecieron hace 15 años), y ahora el ECA, que sufrió un incendio pero ya contaba con la fisura de la cúpula, aparte de que carece de un proyecto institucional claro y actualizado.

En paralelo han surgido diversos espacios de arte independientes, autogestionados en casas, locales o galerías privadas, que posibilitan la continuidad del trabajo de muchos artistas, docentes, investigadores y gestores culturales de la provincia y que buscan trabajar en conjunto para mejorar el circuito artístico mendocino. Entre ellos están: La casita colectiva, Casa Colmena, Imagen Galería, Galería Santángelo, Daniel Rueda Galería de Arte, Mandrágora Galería, Sur Urbano y Montaña/Espacio para el arte contemporáneo.

Esta falta de infraestructura para cultura en la provincia es un tema que golpea desde hace un tiempo a los artistas locales y, por lo tanto, se ha vuelto tema de diferentes acciones artísticas a lo largo de estos años (ver Relevamiento realizado por Silvana Gutierrez).

El pasado 27 de enero se realizó una acción en la que varios artistas quemaron sus obras en reclamo por esta situación en la puerta del ECA, para luego en procesión llevar las cenizas hasta la Secretaría de Cultura esperando sin éxito la aparición de las autoridades y redactar una nota formal para ser presentada al Secretario de Cultura.

Pero, ¿cómo se les explica esto a funcionarios que sólo están preocupados en reducir el presupuesto para la cultura? Necesitamos un presupuesto que nos permita pensar a la cultura más allá de la fiesta de la vendimia o la pintura de murales en la ciudad. Necesitamos gente capacitada, que pueda pensar a futuro, que pueda garantizar una continuidad histórica, que respete nuestro pasado. Las cosas que están descuidando son de todos y ellos son responsables de garantizar el cuidado de esos bienes culturales y de evitar estos finales fatales.

 

Clara Ponce: Artista visual y docente. Nació en 1984 en Mendoza, trabaja en Montaña/Espacio para el arte contemporáneo y en dos proyectos que vinculan el arte con lo socio-comunitario y la salud, El elefante en bicicleta y La ventana del Flores.